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Cómo convertir residuos y purines en el fertilizante que precisa un agricultor

La turolense Fertinagro Biotech, que cuenta con 37 patentes, transforma residuos que nadie quiere, como el purín, en lo que el campo pide

15 OCT. 2020
7 minutos
Uno de los químicos de Fertinagro Biotech trabajando en una de las pruebas de su laboratorio de I+D+i.
Uno de los químicos de Fertinagro Biotech trabajando en una de las pruebas de su laboratorio de I+D+i.

Convertir la ‘porquería’, los residuos de materia prima que nadie saber cómo utilizar, en un fertilizante "más que óptimo" para nuestros campos. Esta es la ardua misión que lleva a cabo la empresa española Fertinagro Biotech. "Todo lo que nadie puede aprovechar nos lo mandan a nosotros, sobre todo de residuos que nadie más puede reaprovechar, y tenemos que buscar su valor como fertilizante. Nos llaman muchísimo de proyectos europeos para llevarnos la porquería, porque en la economía circular todo tiene que estar bien cerrado y nosotros, al final, acabamos llevándonos el 80% del material", subraya Ignasi Salaet, adjunto a dirección de I+D+i.

En la actualidad, Fertinagro participa en cinco proyectos europeos "todos relacionados con la economía circular y valorización" de productos como desechos de cereales, de patatas, de tomates… que universidades, centros de investigación y empresas procesan estos subproductos para generar sustancias que pueden aprovechar la industria alimentaria o la cosmética, entre otras. "Pero lo que pueden llegar a extraer de este tipo de materias primas representa un 15-20%, y queda un 80% del material que sigue ahí y nosotros buscamos cómo transformarlo en un fertilizante", pensando siempre en cómo puede beneficiar su uso al agricultor final, explica Salaet a INNOVADORES. 

Y este objetivo está más que arraigado en su filosofía empresarial, porque Fertinagro Biotech, del grupo turolense Tervalis, es una firma fundada por agricultores y sus desarrollos siempre tienen en mente la funcionalidad del producto, es decir, "cómo van a ayudar al agricultor final, cómo lograr la máxima eficiencia en su uso, cómo conseguir usar menos cantidad producto para obtener los mismos o mejores resultados".

En sus inicios, era una compañía dedicada a comercializar estiércoles, pero con los años se dio el salto a la fertilización química. Y esta rama, explica Salaet, es un mundo de commodities dentro del sector, ya que pasas a competir de forma global y, en definitiva, "estás a merced de otros porque el precio de la materia prima no lo marcas tú". De ahí la necesidad de crear un área fuerte de I+D, que ya cuenta con 37 patentes nacionales e internacionales al generar productos ad hoc para el sector agrícola. "Al tener que comprar las materias primas para producir, el único espacio de innovación está en mejorar la eficiencia" del fertilizante químico.

"El reto es seguir desarrollando productos que el agricultor considere óptimos, porque no es lo mismo aplicar ni manejar 500 kg de un fertilizante que 50 kg, ni deja la misma huella" en el medio ambiente y esto es lo que persigue esta firma aragonesa en sus laboratorios de I+D. De hecho, Salaet incide en que el beneficio de Fertinagro está en el I+D porque "nuestro core sigue siendo crear productos más eficientes para no depender del mercados global". 

¿Y cómo lograr estos productos eficientes para el agricultor? La respuesta está en lo que ahora todos conocemos como ‘economía circular’, que lleva aplicando esta firma turolense desde sus inicios, antes de que este concepto fuera tendencia. "No somos productores de químicos, por lo que siempre hemos tratado de buscar fuentes de materia prima que pudiera actuar como fertilizante y que, hasta ese momento, no tuvieran un uso". En definitiva, logran valorizar una materia prima "al incrementar su eficiencia como fertilizante, pero en lugar de usar una sustancia química producida vía síntesis, emplear una materia prima concreta, como, por ejemplo, un purín".

Salaet subraya, en este punto, el proyecto de Fertimanure, un sistema desarrollado, y patentado, para mejorar las características físico-químicas y biológicas del purín transformándolo en un fertilizante equilibrado hecho a medida que puede aplicarse mediante fertirrigación y que permite modificar sus propiedades en tiempo real en función del suelo, del cultivo y de su etapa de desarrollo.

Otra de sus patentes se centra en el desarrollo de una tecnología fertilizante de estimulación microbiana que potencia la fijación biológica de nitrógeno ambiental en el suelo. Gracias a su tecnología, esta nueva composición fertilizante incluye datos esenciales para fijar el nitrógeno. En concreto, explica, esta patente forma parte de una gran familia de desarrollos que pretende mejorar la eficiencia de los fertilizantes nitrogenados al reducir las pérdidas de nitrógeno en el suelo para poder disminuir las dosis que precisa el cultivo.