TIC    EL INFORME

El ‘edge computing’ ya hace tiempo que dejó de ser una quimera: 7 de cada 10 empresas españolas lo usan

A pesar de la falta de conocimientos técnicos y las dudas en materia de ciberseguridad, las empresas españolas están abordando con decisión el 'edge computing' en busca de agilidad y mayor productividad, de acuerdo a un estudio de Aruba.

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En esta espiral de centralización, descentralización y vuelta a comenzar de la computación, la siguiente ola tras el 'cloud computing' debía devolver esa capacidad de procesamiento a la periferia de los grandes centros de datos. Y bajo el paraguas del 'edge computing', hace ya más de un lustro que se empezó a gestar una tendencia para la que los datos debían almacenarse, gestionarse y analizarse lo más cerca posible de dónde se produjeran, en el extremo o el borde, en conjunción con el ya archiconocido internet de las cosas.

Sin embargo, y pese a que este paradigma lleva ya bastante tiempo (para lo acelerado que discurren los tiempos en tecnología) entre nosotros, muchos siguen considerando el 'edge computing' como una meta futura, como un escalón al que todavía no nos hemos subido. Incluso recientemente, responsables de los operadores de telecomunicaciones -claves en el devenir de una estructura tan descentralizada e interconectada como esta- tuvieron que desmentir uno de los mantras más repetidos por esos que buscan excusas para no dar este paso, aquello de que es necesaria la llegada de la 5G para que el 'edge computing' cobre sentido.

Nada más lejos de la realidad. El 74% de las empresas españolas ya está usando las tecnologías edge de forma activa – superando levemente la media global (72%) –, y un 14% planea hacerlo en el próximo año. Así lo asegura un estudio internacional de Aruba Networks, según el cual los beneficios de las tecnologías Edge son cada vez más importantes a medida que los responsables de TI se enfrentan a crecientes cantidades de datos generados dentro de sus redes y tienen en cuenta las ventajas de costes y latencia de su almacenamiento y procesamiento en el borde.

Para el 59% de las compañías españolas encuestadas en dicho informe, el principal catalizador del 'edge computing' no es otro que conseguir una ‘mayor agilidad’, por el 53% que apunta a un “aumento de la productividad de los empleados”, el 51% que cree que los datos proporcionan información más detallada sobre los clientes o el 50% destacó “la mejora en la eficiencia de las operaciones y en los costes”. Solo un 44% habla de la oportunidad de crear “nuevos modelos de negocio, fuentes de ingresos y productos y servicios diferenciados”. 

Por sectores de actividad, el documento refleja un claro interés en áreas como la industrial (para el acceso seguro de máquinas, empleados y contratistas a través de una red comúnmente compartida), el retail (con el cálculo automático e instantáneo del precio y el impacto medioambiental de los artículos del carrito de la compra como solución estrella), la sanidad (incluyendo la mejora de la experiencia de los proveedores de servicios sanitarios con herramientas y aplicaciones que siempre están activas, incluso cuando se encuentran en las instalaciones o el diagnóstico acelerado en accidentes para mejorar la estabilidad del paciente antes de su traslado al hospital) y la educación (integrando sensores IoT y cámaras para monitorizar la atención al alumno y hacer un seguimiento del mismo).

Barreras en el 'edge'

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce y aún existen numerosas barreras que dificultan el despegue definitivo de la computación en el extremo. Dificultades que van más allá de la disponibilidad o no de la nueva generación de redes móviles y que afectan a la práctica totalidad de capas de operación en este terreno.

Por ejemplo, el 24% de las empresas españolas acusó la falta de experiencia, conocimiento o entendimiento de las tecnologías edge como una de sus principales preocupaciones. En particular, una gran mayoría (86%) afirma que necesitan adquirir ciertas habilidades necesarias para ayudar a sus organizaciones en el desbloqueo del valor de los datos. Por su parte, las capacidades técnicas (38%), la IA y el machine learning (35%), la capacidad de gestión del riesgo y de seguridad de la información (35%) y las habilidades de analítica (33%) se consideraron como las capacidades que más faltan en las compañías españolas. 

Además, proliferan sentimientos contradictorios en lo que respecta a la seguridad en el edge. Mientras que un 55% afirmó que conectar IoT o dispositivos de usuario en el edge haría sus negocios más vulnerables, un 52% destacó la mejora en la seguridad como uno de los beneficios más importantes de recopilar datos de los dispositivos.