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El ‘semáforo’ biotech que previene de las quemaduras del sol

Se trata de un bioenlace personalizado, impreso en 3D, biocompatible y biodegradable que cambia de color cuando hay una sobreexposición a rayos ultravioleta

12 NOV. 2020
3 minutos

El sol es indispensable para la vida. Fuente de energía y de vitamina D -imprescindible para que el organismo absorba el calcio- el sol mejora nuestra respuesta muscular, aumenta la respuesta inmunológica, incrementa la hemoglobina de la sangre y estimula las terminaciones nerviosas. Pero, como todo, la exposición al sol en exceso es la causa principal del melanoma, el cáncer de piel. Según el Instituto Nacional del Cáncer, para 2030 se prevé que se diagnostiquen 23 millones de cáncer de piel en el mundo.

Para ayudar a controlar la incidencia de los rayos ultravioleta sobre nuestra piel un equipo de la Universidad de Clarkson, en EEUU, han desarrollado un bioenlace personalizado que se puede imprimir en 3D que funciona como un sensor de rayos ultravioletas biocompatible y biodegradable.

La bioimpresión 3D ha permitido a los investigadores producir estructuras biológicas con las que desarrollar órganos o tejidos con los que investigar. Así que el equipo de la Universidad de Clarkson decidió emplear la bioimpresión 3D para imprimir unos “parches” mecánicamente estables, de bajo coste y listos para convertirse en “escudo contra el exceso de rayos UV”.

Para fabricar los sensores lo primero que tuvieron que hacer fue conseguir una tinta de hidrogel que contiene alginato, gelatina, nanopartículas fotoactivas de dióxido de titanio y diversos tintes que provocan el cambio de color del sensor. “Cuando la luz del sol, los rayos ultravioleta activan el titanio, el tinte se degrada y cambia de color” explica Silvana Andreescu, catedrática de Química y Ciencias Biomoleculares de Clarkson.

De esta manera el parche funciona como un “semáforo” que nos advierte de que nuestra piel ha sobrepasado el límite de tiempo en el que puede estar expuesta a los rayos ultravioleta. Aseguran que estos sensores son baratos, estables, extremadamente robustos, biodegradables y fáciles de usar.

El estudio, que se ha publicado en la revista AC Applied Materials and Interfaces, señala que además de ser utilizados como parches para la piel, estos sensores pueden ser empleados junto con dispositivos esterilizadores de espacio de trabajo basados en rayos UVA para garantizar que las superficies se han expuesto eficientemente a este tipo de radiación.