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La industria de los centros de datos en España reclama un estatuto propio y ayudas energéticas

Los grandes operadores de CPD plantearán sus exigencias en el Congreso a principios de octubre. Defienden la importancia tractora de este sector, para cuyo impulso necesitan un marco jurídico estable y mayor flexibilidad para su crecimiento

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En los últimos meses, España se ha antojado como un actor prometedor en la industria de los centros de datos, el corazón de los servicios digitales y de los despliegues 'cloud' que ahora mismo son el modelo por defecto para construir infraestructuras y productos de base tecnológica. No en vano, grandes firmas como Amazon Web Services, Google Cloud y Microsoft Azure han anunciado sus planes para construir nuevos 'data centers' (CPD) en nuestro país, aunque lo cierto es que seguimos a años luz de nuestros vecinos europeos en estas lides.

"La situación actual del sector de centros de datos en España es análoga a la que tenían nuestros comparables europeos, que son Frankfurt, Londres, Ámsterdam y París, a mediados de la pasada década", se lamentan desde Infraestructure Masons, una iniciativa formada por los principales operadores de la industria (Data4, DatacenterDynamics, Equinix, Global Switch, IMasons, Interxion, Quark y S4U) que el próximo 7 de octubre se reunirán en el Congreso de los Diputados para plantear a los partidos políticos sus reclamaciones para impulsar definitivamente esta oportunidad de negocio en el mundo digital.

Energía: más capacidad, más limpia y más barata

Según la Agencia Internacional de Energía (IAE), el sector de centros de datos y redes de telecomunicaciones es uno de los siete segmentos que cumplen con el objetivo de desarrollo sostenible. La misma IAE indica que, en los últimos cinco años, la digitalización de la sociedad ha hecho multiplicar el tráfico de internet por cinco, las cargas informáticas en los data centers por tres, mientras que el uso de energía en los CPD se ha mantenido constante. Para los operadores del sector, esto es un reflejo del "uso de mejores prácticas de eficiencia energética y la obtención de ventajas de economía de escala de los grandes centros de datos, que sustituyen muchos pequeños CPD no-eficientes como consecuencia de la migración a otros modelos de negocio más sostenibles y eficaces"

Por ello, estas empresas demandarán a los políticos "utilizar el sector del CPD como impulsor de utilización de energía renovable sobre el mundo digital", así como "facilitar descuentos sobre los impuestos asociados al suministro eléctrico a partir del segundo año de operación de una empresa de data center en España" y, en última instancia, "recoger las necesidades en un estatuto de las empresas del sector del centro de datos".

Marco jurídico estable

Madrid es el lugar idóneo para la siguiente ola de crecimiento de data centers, pero el sector tiene que afrontar algunos retos para llegar a ser un hub digital en el sur de Europa. La inversión en infraestructura física para un centro de datos es equiparable a una inversión industrial.

Dada la vida útil de un centro de datos (entre 20 o 30 años) es necesario que exista un marco regulatorio y jurídico estable que permita resolver aspectos como la disponibilidad de recursos para la construcción y operación, contar con suficiente mano de obra cualificada o empresas de servicios especializados, una mayor facilidad y cercanía a infraestructuras de transporte que permitan la agilidad en los accesos o la capacidad de expansión en terreno, energía o ecosistema de empresas para ampliar la oferta de servicios

Los operadores de CPD también reclamarán medidas jurídicas que impulsen la competitividad de costes en la fase de construcción y los de operación, acompañadas de un marco de estabilidad económica, política, empresarial, jurídica y medioambiental.

Mucho por ganar

¿Y para qué hacer todo esto? La respuesta es sencilla: por dinero y empleo. Según los datos del sector, si se dieran las condiciones apropiadas en cuanto a fiscalidad, disponibilidad de energía y espacio, se podrían atraer más inversiones hasta el punto de que, solo en infraestructuras físicas, la nueva inversión directa podría alcanzar la cifra de 3.000 millones de euros durante los próximos cinco años. Con dicha inversión, la infraestructura digital de España alcanzaría el mismo tamaño de los principales mercados europeos acorde con el tamaño de nuestra economía.

Además, la inversión en infraestructura digital provoca un efecto multiplicador en las inversiones en otros sectores, así como en la creación de puestos de trabajo que se cuantifican en aproximadamente 12 veces la inversión. Por ejemplo, la demanda energética de estos Data Centers requeriría la producción de 500 MW de energía renovable con un consumo muy estable dada la continuidad durante las 24 horas de esta industria. Lo que apoyaría el desarrollo de esta industria y crearía más puestos de trabajo. 

Igualmente, las inversiones indirectas derivadas de las necesidades de hardware y software para la prestación que requieren este tipo de centros implicarían una inversión adicional de 6.000 millones de euros aproximadamente durante el quinquenio. Además, se estiman unas necesidades de empleo altamente cualificado solo de forma directa de unas 2000 personas para la construcción, operación y gestión de dichos centros.