Los matemáticos españoles cargan contra el Gobierno: “Nuestros resultados son mediocres”

La Real Sociedad Matemática Española critica los currículos educativos en esta materia, la escasa formación del profesorado, la reducción de la carga lectiva en ingenierías, el agotamiento del ecosistema investigador o el escaso emprendimiento ligado a esta ciencia

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Francisco Marcellán, presidente de la Real Sociedad Matemática Española
Francisco Marcellán, presidente de la Real Sociedad Matemática Española

Las matemáticas siempre han estado presentes en nuestras vidas, desde que el ser humano se vio en la necesidad de cuantificar las cosas y comunicar dichos cálculos. De ahí a los complejos desarrollos teóricos de la actualidad y su sinfín de aplicaciones que cubren campos tan diversos como la inteligencia artificial (donde las matemáticas son el corazón de los algoritmos que la soportan), la ingeniería en su más amplio espectro y en muchas otras disciplinas paralelas, como la física, la química o muchas ciencias sociales.

Tal es el interés en esta materia que, solo en nuestro país, se imparte el grado en Matemáticas en 27 universidades públicas de 15 comunidades autónomas diferentes. A ellas hemos de sumar las 10 que ofrecen titulaciones en ciencia de datos o las 11 que hacen lo propio en estadística. Un caldo de cultivo perfecto para convertir a España en un referente mundial en estas lides, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad.

La Real Sociedad Matemática Española ha presentado un libro blanco en colaboración con la Fundación Ramón Areces en el que analiza la situación de esta ciencia dentro de nuestras fronteras y su diagnóstico es demoledor: "Nuestros resultados son mediocres como sociedad", afirma Francisco Marcellán, su presidente. Y hay motivos de preocupación en prácticamente todos los frentes.

Empecemos por la propia enseñanza de esta disciplina. De acuerdo al informe, los currículos educativos en matemáticas están "sobrecargados, fomentando poco la comprensión y el razonamiento. Son, al mismo tiempo, muy extensos y poco profundos", dicen desde la institución. Asimismo, denuncian la escasa formación del profesorado de Educación Primaria y la poca oferta de formación continua para los docentes en todos los niveles, "especialmente en algunas CCAA"; aspecto agravado por la "falta de reconocimiento social del docente y el hecho de que muchas plazas están cubiertas por otros licenciados". Por si fuera poco, defiende la Real Sociedad, se ha impulsado notoriamente la equidad en estas lides, pero seguimos siendo muy débiles "a la hora de gestionar la diversidad, especialmente al gestionar al talento".

Subiendo un poco el nivel, la organización de Francisco Marcellán tampoco está de acuerdo con el actual modelo de acceso a la universidad ya que entiende que "la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) afecta a la formación en Bachillerato, al hacerla predecible y limitar la libertad docente". Ya en el nivel universitario, el libro blanco carga contra la "reducción de las matemáticas en los grados de Ingeniería".

Innovación sí, emprendendimiento no

Esas son las críticas en lo que concierne a la educación, pero la particular relación entre las matemáticas y nuestro país tiene materializaciones en muchas otras capas de la sociedad y la economía.

Es el caso de la I+D, donde España puede presumir de ser el noveno productor de publicaciones científicas del mundo. O de que las matemáticas sean la séptima disciplina nacional con más repercusión en esta batalla de los 'papers'. Ahora bien, según adelanta David Martín de Diego, coordinador general de este libro blanco, "hay síntomas de agotamiento, provocados por la crisis económica, el envejecimiento de las plantillas y los problemas que seguimos arrastrando por la burocratización".

De esa ciencia a la transferencia del conocimiento hacia el mercado productivo. Terreno nada fértil, como reconocen desde la Real Sociedad Matemática Española. "Tenemos que integrar mejor las matemáticas con los cambios provocados por la tecnología", reconocen. La viva prueba de que algo falla en este proceso es la escasa actividad emprendedora de los matemáticos en nuestro país: apenas un 2,19% de ellos son autónomos.

Y si tenemos en cuenta que las matemáticas están detrás del 10,1% del PIB española y es responsable directa de 630.000 empleos, imaginen lo que podríamos conseguir si todos estos problemas se resolvieran de inmediato. Para ello queda confiar en una futura reforma educativa y un uso inteligente y orientado a la ciencia de los fondos europeos de recuperación. Si tienen dudas, esta institución ha aglutinado dentro de ese documento 64 puntos concretos de mejora para lidiar con todas estas piedras en el camino.