Opinión    MUNDANAL BIT

Nutanix, la joya de la hiperconvergencia ante el reto de su madurez (y sin su fundador)

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Hace apenas dos semanas desde que Dheeraj Pandey, el fundador y CEO de Nutanix, anunciara su intención de abandonar la compañía en cuanto se contrate a un sucesor. En sus propias palabras, "han sido once años de continua maratón, sin parar, y la COVID-19 me ha dado tiempo para pensar. Y creo que en los próximos seis o nueve meses me enfocaré en lo realmente importante, mis niños, y luego ya habrá tiempo para pensar en otras cosas que se pueda simplificar".

Lo cierto es que el anuncio de su retirada coincidió con un movimiento de calado en este pionero de las infraestructuras convergentes: la entrada del fondo Bain Capital en la compañía a cambio de 750 millones de dólares. Una inversión recibida como agua caída del cielo por este coloso de 1.310 millones de dólares en ingresos anuales que, sin embargo, ha sustentado su enorme crecimiento en anotar números rojos año tras año.

El ejercicio fiscal pasado, sin ir más lejos, la firma perdió 872 millones de dólares, considerablemente más que el curso anterior (-621 millones). También su flujo de caja estaba al límite, con apenas 13,8 millones en comparación a los 33,3 millones con que cerró el año 2019. Y lo mismo sucede con el efectivo e inversiones a corto plazo de Nutanix: 719 millones, por debajo de los 908,8 millones atesorados un curso antes. 

¿Por qué demonios un fondo de la entidad de Bain Capital se mete en una empresa con estos números rojos? La razón es bien sencilla: la gestión de Pandey se centró en el crecimiento por encima de todo, llevando la contabilidad de la ahora multinacional al límite para conseguirlo. La expansión en los últimos años a escala global ha sido incesante (incluido el "robo" de numeroso personal procedente de otras compañías asentadas del sector, como Oracle o VMware), al igual que su captación de clientes. Una estrategia muy agresiva que ha llevado a Nutanix a ser el líder indiscutible de las infraestructuras convergentes, a una enorme distancia de competidores como Simplivity, Pivot3 o la propia Vmware. 

Una vez conseguida esa posición de dominio, que se le debe en gran parte al timón de Dheeraj Pandey, lo que queda ahora es consolidar la empresa y empezar a recolectar lo sembrado, cambiando la terna de los números rojos a verdes. Y ahí es donde entra en juego Bain Capital, no sólo conocedora de cómo materializar ese cambio sino capaz de proveer de los recursos necesarios para hacerlo.

Por lo pronto, Nutanix ya ha completado prácticamente el trasvase de sus clientes que tenían licencias tradicionales a suscripciones. Un modelo más atractivo a largo plazo pero que influye muy negativamente en las cuentas más inmediatas. Y ya está inmersa en el siguiente paso: convertir la mayoría de sus suscripciones TCV (contratos que cubren el despliegue de sus soluciones en plazos de varios años, con un gran coste para las empresas -barrera de entrada-) por las más interesantes ACV (contratos anuales, más fáciles de abordar por el cliente medio y que, además, aportarán una previsibilidad al negocio de Nutanix con el que mejorar sus propias finanzas).

La COVID-19 también puede ser un inesperado aliado para Nutanix en esta búsqueda de su madurez. "Nadie está comprando 'on-premise' ahora mismo, la gente está pasando directamente de las pruebas de concepto a la nube", explicaba Pandey esta tarde en una conferencia con prensa internacional. Dicho de otro modo: la complejidad inherente al modelo TIC tradicional se ve multiplicada por el teletrabajo y el abandono definitivo de las infraestructuras locales por la eterna promesa de la nube pública e híbrida. Y alguien tendrá que orquestar todo eso y ayudar a balancear las cargas de trabajo que se ejecuten en estos entornos tan variopintos.

Con el fin de ser ese aliado que buscan las cada vez más aquejadas cabezas pensantes de las empresas, Nutanix se está haciendo fuerte en el ámbito técnico. A su plataforma de hiperconvergencia de referencia, la compañía está añadiendo algunas capacidades adicionales interesantes (Kubernetes, funciones de seguridad, redes virtuales nativas para despliegues multicloud...) pero, y esto es lo importante, está sellando alianzas con los grandes actores de nube pública para ofrecer soluciones híbridas en datos, pero también en licencias del software que en ellas se ejecuta.

"La movilidad de licencias es igual de importante que la movilidad de los datos", sentenciaba el propio Dheeraj Pandey. No lo dice solo de palabra, sino que en las últimas semanas Nutanix ha extendido sus acuerdos de colaboración con Amazon Web Services y Microsoft Azure, además de reconocer "una gran relación con Google Cloud" que podría dar lugar a algún anuncio próximo en el mismo sentido. Serán estas alianzas las que determinen gran parte de la valía de Nutanix en un contexto cada vez más fragmentado y las que dicten, a buen seguro, cuando la joya de la corona de la hiperconvergencia pasa de ser la gran promesa del sector a un actor de pleno derecho.